
Hace unos días se reportó que la empresa de autos eléctricos más importante de China, BYD, puso en pausa sus planes de abrir una planta en México, la cual habría representado una inversión de $600 millones de dólares, y la generación de 10,000 empleos.
Esto se debe a que el Ministerio de Comercio de China ha retrasado la aprobación necesaria para su construcción. La principal preocupación es que, dada la cercanía con Estados Unidos, la tecnología correría riesgo de filtrarse hacia el país del norte.
Lo anterior se suma a la actual postura arancelaria que ha tomado el gobierno de Donald Trump. Ante la incertidumbre de las medidas que serán aplicadas este 2 de abril, el gobierno de China está siendo especialmente cuidadoso sobre el destino de las inversiones.
Ante esto, la presidenta Claudia Sheinbaum reconoció que la propuesta de inversión nunca fue formal, por su parte BYD México ha rechazado hacer comentarios.
BYD superó los $100,000 millones de dólares en ingresos el año pasado, poniéndola por encima de Tesla. Aunque su principal mercado es China, se encuentra activamente en expansión hacia el extranjero.



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